En medio de una profunda batalla espiritual, Isabel Calderón de la Rosa Cristiana Evangelica hace un llamado urgente a los hermanos en la fe en Cristo para unirse en oración y clamor ante Dios. Según expresa, está siendo objeto de ataques espirituales que atribuye a prácticas de brujería y hechicería provenientes de su comunidad.
Con fe firme, solicita a los verdaderos hombres y mujeres de Dios que la levanten en oración, pidiendo que toda obra de las tinieblas sea reprendida en el nombre de Jesús y que el poder de Dios rompa toda cadena espiritual que la esté afectando.
Este llamado no solo es personal, sino también un recordatorio para la comunidad cristiana de mantenerse vigilante en la oración, fortalecidos en la fe y confiando en que la luz de Dios disipa toda oscuridad. La petición central es clara: que el Señor traiga liberación espiritual, paz y protección divina, cubriéndola con su gracia y poder.
La fe se levanta como escudo, y la oración como arma, en la esperanza de que Dios obre con poder y restaure toda situación adversa.
