ORIENTE MEDIO. El estrecho de Ormuz vuelve a colocarse en el centro de la atención internacional ante el aumento de tensiones en la región, generando preocupación por el impacto en el comercio global de petróleo y gas.
Este paso marítimo, ubicado entre Irán y Omán, es considerado uno de los puntos más estratégicos del planeta, ya que por él transita una quinta parte del petróleo que se consume a nivel mundial, así como importantes volúmenes de gas natural licuado.
La inestabilidad en la zona ha provocado alertas en los mercados energéticos, ante el riesgo de interrupciones en el flujo de hidrocarburos, lo que podría traducirse en alzas en los precios del crudo y efectos en la economía global.
El estrecho ha sido históricamente un foco de tensiones geopolíticas, especialmente por su importancia estratégica y la presencia de actores clave en el conflicto regional, lo que mantiene en vigilancia constante a la comunidad internacional.
Analistas advierten que cualquier alteración en este corredor marítimo podría tener repercusiones inmediatas en el suministro energético mundial, reforzando su papel como un punto crítico para la estabilidad económica internacional.
