PANAMÁ. – Las tensiones entre China y Panamá se han intensificado luego de que las autoridades panameñas revocaran las concesiones que permitían a la empresa hongkonesa CK Hutchison operar los puertos de Balboa y Cristóbal, ubicados en las entradas del Canal de Panamá. La decisión provocó una serie de medidas de presión económica por parte de Pekín.
De acuerdo con reportes internacionales, China habría endurecido las inspecciones a productos panameños, aumentado los controles sobre embarcaciones con bandera de Panamá en puertos chinos y elevado la presión diplomática contra el gobierno del presidente José Raúl Mulino, en medio de la disputa por el control de las terminales portuarias.
El conflicto se originó después de que la justicia panameña declarara inconstitucional la concesión otorgada a la empresa vinculada a Hong Kong para administrar ambos puertos, una decisión que alteró el equilibrio geopolítico en torno al Canal de Panamá, una de las rutas comerciales más importantes del mundo.
Las autoridades chinas calificaron la decisión como una acción injustificada y advirtieron que Panamá podría enfrentar un “alto costo” por la medida. Mientras tanto, el gobierno panameño ha defendido su derecho soberano a regular las concesiones dentro de su territorio y rechaza cualquier tipo de injerencia externa.
El caso ha adquirido una dimensión internacional debido a la creciente rivalidad entre China y Estados Unidos por la influencia estratégica sobre el Canal de Panamá, considerado una infraestructura clave para el comercio marítimo global.
