Puerto Príncipe.– Las pandillas armadas continúan agravando la crisis de seguridad en Haití, donde los secuestros, asesinatos, extorsiones y enfrentamientos dificultan los esfuerzos por restablecer el orden y amenazan la celebración de las elecciones presidenciales y legislativas previstas para el 13 de diciembre de 2026.
Uno de los episodios más recientes ocurrió el domingo 18 de octubre, cuando cuatro aerotécnicos salvadoreños desplegados en la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés) fueron emboscados mientras regresaban a su campamento en un vehículo blindado, en la zona de Santo, perteneciente a Croix-des-Bouquets, en las afueras de Puerto Príncipe.
De acuerdo con las Fuerzas Armadas de El Salvador, los militares lograron salir del vehículo después de que este fuera alcanzado por explosivos y se incendiara. Sin embargo, la intensidad de los enfrentamientos impidió establecer contacto con ellos y determinar su ubicación. Los intentos de búsqueda también enfrentaron dificultades debido a los disparos contra los medios aéreos desplegados en la zona.
La emboscada puso de manifiesto los riesgos que enfrenta la fuerza internacional encargada de combatir a las organizaciones criminales que operan en territorio haitiano. Hasta la fecha de las informaciones consultadas, ningún grupo había reivindicado oficialmente el ataque.
Entre las principales estructuras armadas que operan en Haití figuran Viv Ansanm y G-Pèp, además de organizaciones como 400 Mawozo, dirigida por Wilson Joseph, conocido como Lanmò San Jou, y 5 Segond, liderada por Johnson André, alias Izo.
Estas organizaciones obtienen recursos mediante secuestros, extorsiones, cobros ilegales, tráfico de armas y drogas, y otras actividades criminales. Su expansión territorial ha debilitado la capacidad de las autoridades para garantizar la seguridad de la población.
Elecciones bajo presión
La persistente violencia representa un obstáculo para los preparativos de las elecciones presidenciales y legislativas previstas para el 13 de diciembre. La inseguridad podría dificultar la organización de los comicios, limitar las actividades de campaña y exponer a los votantes a intimidaciones en zonas bajo influencia de grupos armados.
Haití lleva años enfrentando una profunda crisis política y de seguridad, marcada por el debilitamiento de las instituciones y el desplazamiento de miles de personas. La violencia también ha generado preocupación internacional por sus consecuencias humanitarias y regionales.
La Fuerza de Supresión de Pandillas, respaldada por Naciones Unidas, tiene como objetivo apoyar los esfuerzos para contener a estas organizaciones y contribuir al restablecimiento de la seguridad. No obstante, la capacidad operativa de los grupos criminales continúa dificultando esa tarea.
El desarrollo de las elecciones dependerá, entre otros factores, de las condiciones de seguridad y de la capacidad de las autoridades para garantizar la participación ciudadana en el proceso.
**Fuente: Noticias SIN, EFE, Reuters y Associated Press (AP).
