ESTADOS UNIDOS. La misión Artemis II de la NASA no aterrizará en la Luna, ya que ha sido diseñada como un ensayo crítico de alta precisión para validar sistemas antes del esperado retorno humano a la superficie lunar.
La nave Orión, encargada de transportar a la tripulación, realizará un vuelo tripulado alrededor de la Luna sin alunizaje, siguiendo una trayectoria de “retorno libre” que permitirá evaluar su desempeño en condiciones reales del espacio profundo y garantizar un regreso seguro a la Tierra.
Este viaje, de aproximadamente 10 días, pondrá a prueba sistemas vitales como navegación, comunicaciones, soporte de vida y protección ante radiación, elementos determinantes para futuras misiones de mayor complejidad.
La razón principal es técnica: Artemis II no cuenta con un módulo de aterrizaje, ya que su propósito no es llegar a la superficie, sino reducir riesgos, detectar fallas y certificar la seguridad de los astronautas antes de dar el siguiente paso.
Ese paso será Artemis III, misión que sí tiene previsto llevar humanos nuevamente a la Luna, lo que marcaría el primer alunizaje desde 1972, cuando finalizó la era del programa Apolo.
Aunque no pisará suelo lunar, Artemis II representa un avance estratégico decisivo, al ser el primer vuelo tripulado más allá de la órbita terrestre en más de medio siglo, consolidando el camino hacia una nueva etapa de exploración espacial.
