Santo Domingo.— A medida que comienza a tomar forma el escenario político del Partido Revolucionario Moderno (PRM) de cara a las elecciones de 2028, la atención también se concentra en aquellos dirigentes con capacidad para conectar con las bases y contribuir a la unidad interna de la organización.

En ese contexto, distintos análisis y comentarios difundidos en medios de comunicación han colocado al dirigente Roberto Fulcar entre las figuras que podrían desempeñar un papel relevante en la organización y articulación política del partido.

Comunicadores y analistas como Domingo Páez, Rafael Linares, Elvin Castillo, Pablo Mackinney, Tomás Castro, Rosario Espinal, Jhon Berry, Manuel Cruz y Eugenio Cedeño han planteado preocupaciones sobre la relación entre algunos de los aspirantes presidenciales y la militancia perremeísta, particularmente en lo relacionado con el contacto directo con las estructuras partidarias.

Dentro de ese escenario, la experiencia de Fulcar en el trabajo territorial y su participación en la construcción de la estructura política que acompañó a Luis Abinader en su llegada a la Presidencia adquieren especial relevancia.

Los planteamientos apuntan a que, en una eventual competencia interna por la candidatura presidencial, el contacto con las bases y la capacidad de movilizar las estructuras territoriales podrían convertirse en factores determinantes.

La discusión cobra mayor importancia debido a que el PRM deberá administrar las aspiraciones de distintos dirigentes y preservar la unidad de sus estructuras, en un proceso que podría generar nuevas alianzas y reacomodos internos.

En ese sentido, las advertencias formuladas por el dirigente Tony Peña Guaba sobre la necesidad de mantener la cohesión del partido también han puesto sobre la mesa el papel que pueden desempeñar dirigentes con experiencia en la organización, negociación y movilización política.

Más que aparecer necesariamente como un aspirante presidencial adicional, Fulcar es presentado en estos análisis como un dirigente que podría tener capacidad para conectar sectores de la militancia, fortalecer estructuras territoriales y facilitar entendimientos dentro del partido.

El escenario, sin embargo, todavía se encuentra en una etapa temprana. Los próximos movimientos de los principales aspirantes, el comportamiento de las bases y la capacidad de cada sector para construir alianzas determinarán el peso real que tendrán figuras como Fulcar en la definición de la candidatura presidencial del PRM para 2028.

Por ahora, su experiencia organizativa y su relación con las estructuras partidarias vuelven a colocarlo en el centro de la conversación política interna del oficialismo.

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