Santo Domingo.— El creciente número de estudiantes de nacionalidad haitiana matriculados en las escuelas públicas de la República Dominicana ha generado nuevas interrogantes sobre la capacidad del sistema educativo, la disponibilidad de cupos y las políticas de inscripción de menores cuyos padres se encuentran en situación migratoria irregular.
De acuerdo con datos del Ministerio de Educación (Minerd), la matrícula de estudiantes haitianos en los niveles de básica y secundaria aumentó en 18,394 alumnos durante el año escolar 2024-2025, superando los 205,000 estudiantes, mientras la matrícula de dominicanos se redujo en 23,846.
Ante este escenario, surgen cuestionamientos sobre qué ocurriría con los estudiantes inscritos en el sistema público si sus padres fueran deportados o trasladados fuera del país, así como sobre la planificación de los cupos escolares y los recursos destinados a atender esta población.
También se plantea la necesidad de determinar si los centros educativos cuentan con los mecanismos suficientes para atender a niños que no dominan el idioma español, especialmente en aquellos casos en los que el estudiante se incorpora al sistema sin haber cursado previamente el programa educativo dominicano.
Otra de las interrogantes está relacionada con la capacidad de los docentes para ofrecer acompañamiento pedagógico a estudiantes que presentan barreras lingüísticas, sin afectar el proceso de aprendizaje del resto de la matrícula.
El debate también alcanza la disminución de estudiantes dominicanos en las escuelas públicas. Los datos oficiales citados muestran que la matrícula dominicana pasó de 2,403,526 alumnos en 2023-2024 a 2,379,680 en 2024-2025.
En ese contexto, se hace necesario que el Ministerio de Educación explique las causas de esta reducción, determine si existe una migración significativa de estudiantes dominicanos hacia colegios privados y aclare cómo se están distribuyendo actualmente los cupos disponibles en los planteles públicos.
El tema ha generado llamados a priorizar la planificación de los cupos escolares. El Instituto Duartiano, por ejemplo, advirtió en junio pasado sobre el riesgo de que estudiantes dominicanos pudieran quedar fuera de las aulas por la ocupación de plazas y pidió garantizar su inscripción oportunamente.
La discusión no solo gira en torno a la nacionalidad de los estudiantes, sino a la necesidad de que las autoridades educativas transparenten las cifras, expliquen las políticas de inscripción y garanticen que el sistema cuente con espacio, docentes y recursos suficientes para todos los alumnos.
