MOSCÚ. El presidente de Rusia, Vladímir Putin, atraviesa un descenso continuo en su nivel de aprobación, acumulando siete semanas consecutivas de caída que han impactado de forma directa su imagen ante la opinión pública.
De acuerdo con mediciones recientes, el apoyo al mandatario se ha reducido a niveles no vistos en los últimos años, reflejando un desgaste progresivo en la percepción ciudadana sobre su gestión.
Entre los factores que inciden en esta tendencia figuran el prolongado conflicto en Ucrania, el impacto de las sanciones internacionales y las presiones económicas internas, elementos que han incrementado el descontento en distintos sectores de la población.
Asimismo, se observa una disminución en la confianza hacia las instituciones oficiales, en un contexto marcado por restricciones informativas y tensiones políticas, lo que añade presión al liderazgo del Kremlin.
A pesar de este escenario, las autoridades rusas mantienen un discurso de control y estabilidad, apostando a la cohesión interna mientras persisten los desafíos tanto en el ámbito nacional como en el frente internacional.
